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jueves, 24 de noviembre de 2016

Paremos la Violencia en el Parto y Postparto



Este año, se ha propuesto hacer una serie de actividades y denuncias durante 16 días, para terminar esta campaña el 10 de diciembre, día en el que se conmemora a los Derechos Humanos.

Los tipos de violencia sobre los que yo quiero hablar, es la que se ejerce sobre la madre y el infante en el parto y postparto.


Violencia en el Parto


Actualmente, México es el país que más cesáreas practica en el mundo. Lo cual nos lleva a pensar que gran parte de estas cirugías son innecesarias (habiendo estadísticas y estudios que de hecho lo confirman). 

Esto choca directamente con la Iniciativa de los Hospitales Amigos del Niño y con la mayoría de las estrategias mundiales en favor de la salud, de la sustentabilidad y equidad de género, entre otras.

Cuando la línea debería ser: “la Mujer, no objeto, sino Sujeto de Atención”, como asentó el Dr. Francisco Pimienta, subdirector de Atención a la Salud de los Pueblos Indígenas, en el discurso con el que se inauguró el 1er Foro de Lactancia Materna, organizado por la Jurisdicción #7 de la Secretaría de Salud de Guanajuato, celebrado el 2 de agosto, dentro de las actividades de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2016, en León, Gto.

Pero las cesáreas innecesarias, no son la única forma de violencia que se ejerce, pues en muchos hospitales se ignora el derecho de la madre a elegir el tipo de parto, la postura para el mismo, ser acompañadas por la persona que ellas elijan, etc.

Una violencia similar vive el recién nacido, cuando se le practican una serie de protocolos hospitalarios que no son indispensables en el momento de nacer y que lo alejan de su madre.


Siendo esta la principal violencia que se ejerce sobre él. Está comprobada la importancia del apego mamá-bebé durante la primera media hora de vida. De esta manera, la diada cumple el plan perfecto que la naturaleza desarrollo durante miles de años para asegurar la sobrevivencia de la especie:
1) que la mamá se enamore de su hijo para que tenga el deseo inminente de cuidarlo.
2) el bebé avispe todos sus sentidos para buscar el alimento que brota de su madre, reciba calor y amor.


Violencia en el Postparto


Ya he mencionado que estos partos (naturales o cesáreas) tan intervenidos, interrumpen el proceso de unión mamá-bebé. Pero lo que comúnmente ocurre después, continúa esta cadena de violencia. 

La madre y el bebé son separados, aún sin ser necesario, es decir, aún cuando ambos están estabilizados y en salud.


A la mamá se la llevan a Recuperación y al bebé se lo llevan a la incubadora o cunero “a observación”. Después de varias horas vuelven a encontrarse, pero para entonces, ya se perdió la “oportunidad hormonal” de generar la impronta mamá-bebé. El infante pasó de la “alerta calma”, al letargo. 

Se perdió la oportunidad del Agarre Espontáneo, que se da cuando se coloca al bebé sobre la madre y busca la manera de acercarse a la mama y alimentarse. Hay estudios que mencionan que cuando se da el agarre espontáneo, en el 80% de los casos, se establece una lactancia exitosa.

En estas horas de separación, es muy común que al bebé se le dé como primer alimento, leche de otra especie, leche de fórmula. Esta no tiene las células inmunes que sí tiene el calostro y el bebé hace la impronta de alimentación con un biberón. Por ello, cuando finalmente llega con la mamá, normalmente está sin hambre, aletargado, con la dinámica de succión confundida.

La madre no recibe orientación sobre lactancia, así que cuando abandona el hospital, en muchos casos se va convencida de que no tiene suficiente leche para alimentar a su bebé y con una receta en la mano, que indica qué tipo de fórmula láctea deberá administrarle cada 3 horas… fin de la lactancia…

Con estas prácticas médicas y hospitalarias, se le priva al bebé de recibir el alimento idóneo para su desarrollo y para alcanzar el máximo de sus potencialidades genéticas. Exponiéndolo a múltiples enfermedades que podrían haberse evitado con las inmunoglobulinas que proporciona el calostro y la leche materna.

Paremos esta cadena de violencia producto de la falta de información de los padres, y de la  capacitación ética y oportuna del personal de salud.


Mamás y papás, acudan a los grupos de apoyo para la lactancia. Pónganse en contacto con alguna asesorade lactancia. Sus hijos se los agradecerán toda su vida.


#nomaslactanciaxdinero
#x1MexicoSano

Soy Miriam, mamá, esposa, asesora de lactancia, bloguera, tallerista, reikista, practicante de ZhiNeng QiGong, comunicóloga, con especialidad en Orientación y Desarrollo Humano y maestría en Facilitación de Grupos. Miembro de UPA Tribu y de la Alianza por el Parto y la Lactancia. Si quieres estar en contacto conmigo, contáctame en Maternidad Sustentable.

martes, 25 de noviembre de 2014

Las cesáreas innecesarias también son violencia...

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, considero importante hacer esta reflexión… Las cesáreas innecesarias también son violencia.

Las cesáreas innecesarias también son violencia… sobre todo, cuando estas cirugías van acompañadas de falta de información y maltrato para la mamá. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las cesáreas deben ser practicadas como último recurso ante potenciales riesgos de salud para la madre o el bebé”. Y sin embargo, en México, actualmente (2014) el 50% de los bebés nacen por cesárea en hospitales públicos, y el 70% en los hospitales privados. Esto es, de acuerdo a los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud elaborada por la Secretaría de Salud de México, en doce años se incrementaron los partos por cesárea en un 50.3%. A pesar de que la OMS estipula que en ninguna región del mundo se pueden justificar más del 10% al 15% de cesáreas, en México estamos sobre el 33%

¿Por qué este dramático incremento?

Algunos estudios sugieren que los médicos podrían estar realizándolas más por costumbre, entrenamiento, conveniencia económica o preocupación sobre demandas posteriores que por necesidad médica.

En el sitio Danatalblog, mencionan un estudio mexicano que sugiere que:            

“la mayoría de las cesáreas han sido practicadas a las mujeres de clases medias y altas, en las cuales se ha establecido una verdadera cultura de las cesáreas electivas, es decir, a demanda de la mujer. También se ha aumentado el índice de cesáreas en nuestro país por la falta de parteras profesionales; los obstetras tienen a su disponibilidad y están adiestrados en utilizar la tecnología incluso para los nacimientos saludables y normales. Los índices de cesáreas están influenciados generalmente por factores no médicos. Los índices son mayores en mujeres con seguro de gastos médicos privado, y son mayores en hospitales privados que públicos. Paradójicamente las mujeres casadas, no tan jóvenes, con mayores ingresos y niveles de educación, son entre las cuales existen los mayores índices de cesáreas”.

Nueve de cada 10 partos en hospitales privados son cesáreas y cuatro de cada 10 nacimientos en los públicos son por cesárea, según las cifras del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS). La razón de esta alta estadística es diferente entre los hospitales públicos. Aunque para el gobierno es más costoso practicar una cesárea que un parto vaginal, la falta de camas y de doctores en las instituciones públicas son el factor determinante. Se estima que hay un déficit de 50% en camas y doctores. Para asistir a toda su población materna, los hospitales públicos tienen que completar partos rápidos y la opción es siempre una cesárea.

Además de que se aplica la máxima: “Si tuviste una cesárea, todos tus partos tienen que ser cesáreas”.  Los médicos argumentan que es conveniente que se haga de esta forma, pues así reducen el riesgo de que haya desgarre de tejidos por la cicatriz anterior, por lo que no permiten ni promueven que la mujer intente tener un trabajo de parto después de una cesárea; lo cual no es necesariamente cierto. Además un nacimiento quirúrgico, aunque generalmente es seguro, conlleva más riesgos de salud y gastos (tanto para la familia como para el Estado). Y cuando se realizan para embarazos de bajo riesgo, el costo se vuelve mucho mayor.

También hay estudios que sugieren que las cesáreas innecesarias, aumentan la posibilidad de que la mamá presente depresión postparto, pues al no cumplirse el ciclo que requiere el organismo de la madre para producir y segregar las hormonas necesarias, no se favorece la instauración y continuidad de la lactancia materna, ni tampoco el apego que permitirá consolidar la confianza básica del bebé para moverse en el mundo.

No es tan difícil establecer una relación entre la grave reducción de la lactancia en México con el aumento de cesáreas, ya que en contraste, sólo el 16% de bebés gozan de una lactancia materna exclusiva los 6 primeros meses de vida. El menor índice en América Latina, con todas las consecuencias de salud para el infante y la madre que esto conlleva. Con estas cifras el gobierno mexicano parece que ha ignorado las recomendaciones que la OMS y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) le ha hecho sobre la implementación de políticas públicas integrales en materia de salud, a decir de Xaviera Cabada, coordinadora del área de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.


Considero importante hacer esta reflexión este día, ya que el 25 de noviembre ha sido designado por la ONU como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como parte de una campaña contra discriminación de género que culmina el 10 de diciembre, el día de los Derechos Humanos, y lo aquí descrito está dentro de lo que se le ha denominado “Violencia Obstétrica”.

¿Cómo podemos evitar y disminuir el número de cesáreas innecesarias?

Por un lado, “es necesario que el Sector Salud se empeñe en crear campañas que informen a las madres sobre lo que implica una cesárea,” dice Xaviera Cabada de la organización civil El Poder del Consumidor.
Así como la formación de parteras y doulas profesionales que puedan acompañar a las madres en los partos que no presentan riesgo inminente, ya sea en los hospitales o en sus hogares.

Pero por otro, y aún más urgente, es que las mujeres nos informemos oportunamente para conocer nuestros derechos de un parto respetuoso, para que no quedemos a merced de prácticas médicas contrarias a nuestra voluntad. Si estás embarazada, pregunta desde hoy a tu médico sobre sus hábitos de alumbramiento antes de que entres en labor de parto. Investiga, infórmate, empodérate.

Un parto respetuoso implica que conozcas todas tus opciones antes de llegar a una cesárea, ser acompañada amablemente en cada una de las etapas (antes, durante y después) del parto. Que se procure el apego temprano, el alojamiento conjunto, la instauración y consolidación de la lactancia. Si al platicarlo con tus médicos (obstetra y neonatólogo), notas que no son afines a este tipo de prácticas, cámbialos. Busca a uno que sí esté dispuesto apoyarte en tus necesidades de salud como emocionales. En tanto tú o tu bebé no estén en riesgo, la decisión es tuya. Recuerda que nada es más sustentable que amar.



Propuesta de la ONU para evitar la discriminación por género.

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