miércoles, 11 de febrero de 2015

"La Muerte Fetal Anteparto... el dolor silencioso de los padres"

     Querida Comunidad Sustentable, a partir de este mes, además de mis habituales escritos, también buscaré hablar de temas de interés respecto a la crianza, dando voz a los protagonistas de los mismos.

Iniciaremos abordando un tema del que no se habla con la suficiente apertura por la profunda tristeza que suele inundar a los padres que lo vive: la muerte fetal anteparto.

     No hablar abiertamente de los sentimientos que genera una pérdida así, a veces produce aún más dolor, pues las personas que estamos alrededor de estos padres, no sabemos qué palabras podrían traerles consuelo y nos enfrentan con nuestros propios miedos, aislando aún más a estos afligidos papás, que no saben o no sienten la confianza de compartir su pena con alguien más que la misma pareja. Y en situaciones aún más graves, incluso entre ellos cesa la comunicación por sentimientos de culpa o por la magnitud del dolor que en ocasiones los lleva a la separación. Otras veces, se mantienen juntos, pero se calla el pesar hasta que se presenta un nuevo embarazo renovando las esperanzas, pero también la angustia de que ésta vez el bebé llegue a término y nazca sano.

Por ello, quiero expresar mi profundo agradecimiento a la mamá que nos comparte este testimonio, esperando que otras mamás encuentren en sus palabras identificación, empatía y consuelo. Y las anime a compartir sus propias experiencias y sentimientos.

Testimonio de Rosalba…

“DIARIO DE UNA MUJER ELEGIDA… 

19 marzo… 3 días de retraso que estremecieron todo mi ser.
22 marzo... prueba para corroborar lo que mi intuición me susurraba.
23 marzo… unos zapatitos rojos su primera compra y el Callejón del Beso como fiel testigo para decirle… “serás papá”.
A partir de entonces, una extraordinaria energía inundó mi ser... una sabiduría ancestral me permitió conectarme con ese diminuto ser que día a día crecía, se alimentaba de mí… me hacía vibrar…
Una noche la soñé… tenía los ojos de papá… mi cabello y una hermosa sonrisa que me hizo conocer lo que significa el amor incondicional…
22 semanas de embarazo…
21 julio: el doctor no encontró más su latido… tenía 4 días de fallecida… esa noche se despidió de mí… la soñé entre pétalos de rosa… se veía dormida muy tranquila…
22 julio: parto inducido…
Sí, soy una madre que salió del hospital con las manos vacías pero quiero decirles lo siguiente:
No perdí a Sophie… se pierde algo cuando no sabemos dónde está y ella está en un lugar donde su alma experimenta paz.
Sé que en la vida tendré muchas bendiciones, pero su muerte no quita que haya sido una bendición en mi vida…
Aún soy joven y tendré más hijos… sí, soy joven pero la juventud no hace que te duela menos o más… sí, quizás tendré más hijos, pero hoy mi pena y dolor es por ella y nadie puede reemplazarla…
Pensaba que era la única en este mundo… y de pronto te das cuenta que hay muchas mujeres todas ellas guerreras que han pasado por esta experiencia…
Paradójicamente se supone que los padres son quienes enseñan y a sus 22 semanas de vida ella me enseñó… que dentro de mí, viví el extraordinario milagro de la vida, que soy más fuerte de lo que pensaba y aún con este dolor que a veces cala hasta los huesos y pesa un mar de emociones sigo viva… de pie…
Saber que estás embarazada es un proceso que lleva tiempo digerir… un cúmulo de sentimientos empiezan a crecer y de pronto estuve ante la difícil decisión de elegir qué regalar… qué conservar…pero en mi mente retumbó una verdad: “lo más valioso ya no está”; luego entonces, todo lo demás son sólo objetos… para recordarla no necesito nada de ello… lo más valioso ahora lo llevo en mi corazón… 
Ella me eligió… eligió a esta mujer para que la cargara dentro de mí por algunas lunas, pues tan corta sería su vida que necesitaba que estuviera llena de luz, de amor, de alegría. Eligió a un padre amoroso que la llenara de besos y la imaginara día a día… eligió a alguien que no sintiera egoísmo para que pudiera dejarla en libertad cuando su proyecto de vida hubiera concluido... eligió a una mujer cuya profesión implica tomar fotos de mujeres embarazadas que reflejan en su lente esa alegría intensa que sólo la dulce espera logra… que roba instantes de ingenuidad y dulzura de recién nacidos… y con miedo en un principio a lo que podría llegar a sentir… lo sigo haciendo… pues ella sabía que tendría esa fortaleza…
Ninguna persona merece estar en estos zapatos… pero muchas más lo están pasando ahora y muchas tantas otras lo harán… y hoy me siento fuerte para decirles:… esto también pasará…”

     Como corolario a estas sentidas palabras, sólo me resta comentar que de acuerdo a las Órdenes del Amor que Bert Hellinger ha identificado en su trabajo con las Constelaciones Familiares, se sugiere reconocer el lugar en la familia a este bebé fallecido, darle un nombre y honrar su breve existencia, para que ningún otro miembro de la familia tenga que hacerlo presente, sino que viva en el recuerdo del alma familiar.

Sobre este tema, recomiendo también la lectura de: Acerca de Los Niños y La Muerte, de la doctora Elisabeth Kübler-Ross, creadora de la Tanatología. Esta obra está basada en la década en la que trabajó, exclusivamente con niños, y ofrece a las familias de niños enfermos o ya fallecidos la ayuda y la esperanza necesarias para sobrevivir. En un lenguaje sencillo y cálido la doctora Kubler-Ross nos habla de los miedos, dudas, confusión y angustia de aquellos padres confrontados con una enfermedad terminal o con la muerte súbita de un hijo. En esta obra nos ofrece su visión y experiencia de cómo aportar consuelo a las necesidades emocionales del niño gravemente enfermo. Sabio, sincero y lleno de esperanza es una excelente fuente de ayuda.

Si quieres compartir tu experiencia en este espacio, escríbenos al correo electrónico: maternidadsustentable@gmail.com

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miércoles, 7 de enero de 2015

Nuestro Miedo más Profundo...

Los inicios de año suelen ser oportunidad de replantearnos ciertas metas en nuestras vidas. El alcance y profundidad de las mismas debieran ir en función de nuestras necesidades, aunque muchas veces anteponemos las de otros, en mejor caso de nuestra familia y - en el menos bueno - para satisfacer las expectativas de una sociedad en la que queremos encajar.

Reflexionando sobre ello, se me vino a la mente un escrito de Nelson Mandela que leí hace algún tiempo y que me ha llevado un tiempo comprender la trascendencia que tiene.



Se los comparto:


“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente en algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."
¿Qué te parece?

Este discurso lo leí hace varios años, recién saliendo de la universidad. Me pareció muy interesante. Mi conciencia me dijo que era el llamado a hacer grandes cosas desde mi profesión… y hasta ahí me alcanzó mi conciencia en aquel momento.

Lo volví a leer cuando estaba a punto de casarme, y me habló de no empequeñecerse al lado de la pareja, para que entonces esta también pueda crecer.

Lo encontré nuevamente hace unos meses y, leyéndolo con ojos de mamá, es que el golpe para mi conciencia fue mayor… ¿o sea que si yo dejo lucir mi propia luz, inconscientemente le doy permiso a mis hijos de hacer lo mismo? ¿De crecer, de explorar y explotar sus habilidades, de ser felices? ¡Wow! 

Me dí cuenta entonces de que el compromiso es mucho más grande. Que ser una “madre sacrificada” o “perfecta” no es la que le da permiso a sus hijos de ser felices, sino, una madre que se reconoce como persona con todas las potencialidades para hacer realidad sus propios sueños.

Con esta idea en mente inicié el proyecto de Maternidad Sustentable, donde la intención  es compartir con ustedes la tesis de que “no hay nada más sustentable que amar” y que “el recurso más sustentable para nuestras familias es el amor”.

¿Qué tal si nuestro propósito para este año fuera: “hacer manifiesta la gloria del universo que está dentro de nosotros”? Y que al vivirnos así todos los días y a cada momento, nos liberamos y liberamos a nuestros hijos de sus miedos. Nos damos y les damos permiso de ser felices y plenos.

No sé para ti, pero para mí, ¡perder mi miedo más profundo es un gran propósito para este año!


¡Gracias, Madiba! por seguir inspirándonos…


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lunes, 1 de diciembre de 2014

“El contacto piel con piel para el niño prematuro. Método Mamá Canguro”

Me da mucho gusto hablar de este tema, ya que si bien es bastante frecuente este tipo de nacimientos               -incluso tienen su día internacional que es el 17 de noviembre-  no está lo suficientemente difundidos los protocolos que se pueden llevar a cabo para su cuidado, porque claro; todos los papás esperamos que nuestros hijos nazcan sin ningún contratiempo y perfectos. 

Mas no estaría de más hacer estas preguntas a nuestro médico tratante durante el embarazo para que las cosas no nos tomen por sorpresa. Sólo quiero hacer una consideración previa, yo no soy médico, por lo que todo lo que voy a platicar en esta oportunidad tiene que ver más con lo que me he preocupado por investigar y compartir con otras mamás con niños prematuros.


Primero que nada, vamos a definir a quién se le considera un niño prematuro. Es un bebé que nace – por el motivo que sea -  antes de las 37 semanas de gestación. Es decir, de 8 meses para abajo.

Los protocolos de cómo se trata a estos niños – y a sus mamás – lo establece cada hospital y también el equipo de médicos que intervienen en el nacimiento, de entrada es el ginecólogo y el neonatólogo o pediatra.

Sin embargo, hay un Método, que se llama el Método Canguro (MMC),  que desarrollaron un par de médicos bogotanos que no contaban en su hospital con las incubadoras para recibir a estos niños prematuros o con algún otro contratiempo al nacer. Así que se les ocurrió imitar a la sabia naturaleza, basándose en lo que hacen los marsupiales – los canguros -  que sus crías al nacer todavía les falta desarrollo para enfrentarse al mundo, así que pasan unas semanas en su marsupia, lactando, hasta que su organismo ya está listo.

Y es lo mismo que se hace con los bebés prematuros. En vez de aislarlos en la incubadora, le dan a la mamá la tarea de tenerlo piel con piel, se coloca el bebé sólo con el pañal sobre el pecho desnudo de la mamá y se sostiene con una faja o fular - hasta que logra el nivel de desarrollo esperado para un bebé de cuando menos 38 semanas. Se le alimenta – preferentemente de forma exclusiva – con leche materna. Es una de las maneras más sencilla y barata de estimular su desarrollo y crear vínculos afectivos. Es un método recomendado tanto por la UNICEF (Guía práctica) como por la OMS (Organización Mundial de la Salud). 

Es habitual que el bebé prematuro y se quede en el hospital, y los papás se preguntan: ¿cómo puedo establecer ese contacto físico el tiempo que esté internado?
Cada hospital tiene sus prácticas. Hay algunos que no contemplan este método en absoluto (pregunta antes de hacer alguna reserva o pago) y los bebés van directamente a la incubadora (incluso los que no son prematuros, con el argumento de tenerlos en “observación”).

Hay otros que sí alientan esta práctica pero de manera intermitente, unas horas en incubadora y otras junto a la mamá. Principalmente se toma en cuenta el por el estado de salud del bebé y de la mamá.

Y otros completamente comprometidos con este método y tipo de crianza y se tiene mamá – o papá -  canguro 24/7.

Beneficios de este método:

  • Mantener el cuerpo caliente
  • Regular su ritmo cardíaco y respiratorio
  • Aumentar de peso
  • Dormir profundamente durante más tiempo
  • Estar más tiempo tranquilo y alerta y menos tiempo llorando
  • Tener más probabilidades de amamantarse con éxito (el método canguro puede mejorar la producción de leche materna)
  • Se reduce la incidencia de las infecciones hospitalarias
  • Mayor supervivencia en países en vías de desarrollo 
  • Reducción de la estancia hospitalaria
  • Reducción de los episodios de apnea
  • Aumento de la confianza de las madres en el cuidado de sus hijos

El método canguro tiene beneficios emocionales para ti también. Te ayuda a aumentar tu seguridad al brindarle a tu bebé una intimidad que puede mejorar su salud y su bienestar. Además, le estás ofreciendo algo especial a tu bebé que sólo tú puedes darle. Al sostener a tu bebé piel contra piel, sentirás la experiencia de ser madre o padre por primera vez y la conexión con tu bebé. El método canguro tiene un efecto sanador en varios aspectos, tanto para ti como para tu bebé.

Posteriormente, cuando el bebé prematuro va a casa los papás se angustian pensando: ¿el tiempo que estuvo en hospital se puede considerar perdido? ¿Cómo repongo ese contacto que no tuve “todo el tiempo” con mi bebé prematuro una vez que regresa a casa?

Si fue posible establecer el método canguro desde el hospital pues nada se ha perdido. Pero si no fue posible, puede hacerse perfectamente en casa. Se puede alternar al “canguro” (con el papá, alguna abuela, etc.), siempre y cuando la mamá esté de acuerdo. De manera que el bebé esté constantemente en contacto piel con piel y siga obteniendo lo beneficios que acabamos de mencionar.

¿El ser prematuro tiene alguna afectación en el contacto físico para su vida, o es algo que simplemente se tiene que reforzar más que con alguien que no es prematuro?

En realidad esto es algo que está ocurriendo en los hospitales con cada vez más frecuencia los bebés sean prematuros o no. Se aparta al bebé de la mamá. ¿Qué es lo que hay que hacer para evitarlo? Estar informadas, saber nuestros derechos. Hablar estos temas con nuestro ginecólogo y pediatra antes del nacimiento y manifestar cuáles son nuestros deseos (parto respetuoso, apego temprano, alojamiento conjunto, lactancia materna sobre la leche de fórmula). Si al platicarlo notas que no son médicos u hospitales afines a este tipo de crianza, cámbialos.

Y no hay nada irreversible en tanto haya el deseo, la intención y la acción que corresponde a enmendar este tipo de nacimientos. Por ejemplo, está demostrado que la lactancia materna le otorga al bebé una estimulación cognoscitiva mayor que los bebés que son alimentados con leche de fórmula. Como ya lo hemos mencionado muchas otras veces. En tanto como papás tengamos la conciencia de enmendar, el amor abre los caminos.

Si han tenido un nacimiento así, corran a ponerse en contacto conmigo para comprar un fular. También se puede trabajar desde la Terapia de la Contención y con Reiki, que es la terapia que yo manejo.

Email: maternidadsustentable@gmail.com                            FB www.facebook.com/MaternidadSustentable

También les comparto mi participación en el programa de televisión Cada Día (comienza en el minuto 16), donde hablamos precisamente de este tema.


PD. Me encantaría recibir tus comentarios. Y si este artículo te pareció útil, por favor, compártelo con tus contactos. 

Aprovecho también para agradecer para todas aquellas mamás que a través de las redes sociales tuvieron la gentileza de compartir conmigo sus experiencias con un bebé prematuro. Un abrazo muy fuerte, son unas guerreras.

martes, 25 de noviembre de 2014

Las cesáreas innecesarias también son violencia...

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, considero importante hacer esta reflexión… Las cesáreas innecesarias también son violencia.

Las cesáreas innecesarias también son violencia… sobre todo, cuando estas cirugías van acompañadas de falta de información y maltrato para la mamá. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “las cesáreas deben ser practicadas como último recurso ante potenciales riesgos de salud para la madre o el bebé”. Y sin embargo, en México, actualmente (2014) el 50% de los bebés nacen por cesárea en hospitales públicos, y el 70% en los hospitales privados. Esto es, de acuerdo a los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud elaborada por la Secretaría de Salud de México, en doce años se incrementaron los partos por cesárea en un 50.3%. A pesar de que la OMS estipula que en ninguna región del mundo se pueden justificar más del 10% al 15% de cesáreas, en México estamos sobre el 33%

¿Por qué este dramático incremento?

Algunos estudios sugieren que los médicos podrían estar realizándolas más por costumbre, entrenamiento, conveniencia económica o preocupación sobre demandas posteriores que por necesidad médica.

En el sitio Danatalblog, mencionan un estudio mexicano que sugiere que:            

“la mayoría de las cesáreas han sido practicadas a las mujeres de clases medias y altas, en las cuales se ha establecido una verdadera cultura de las cesáreas electivas, es decir, a demanda de la mujer. También se ha aumentado el índice de cesáreas en nuestro país por la falta de parteras profesionales; los obstetras tienen a su disponibilidad y están adiestrados en utilizar la tecnología incluso para los nacimientos saludables y normales. Los índices de cesáreas están influenciados generalmente por factores no médicos. Los índices son mayores en mujeres con seguro de gastos médicos privado, y son mayores en hospitales privados que públicos. Paradójicamente las mujeres casadas, no tan jóvenes, con mayores ingresos y niveles de educación, son entre las cuales existen los mayores índices de cesáreas”.

Nueve de cada 10 partos en hospitales privados son cesáreas y cuatro de cada 10 nacimientos en los públicos son por cesárea, según las cifras del Sistema Nacional de Información en Salud (SINAIS). La razón de esta alta estadística es diferente entre los hospitales públicos. Aunque para el gobierno es más costoso practicar una cesárea que un parto vaginal, la falta de camas y de doctores en las instituciones públicas son el factor determinante. Se estima que hay un déficit de 50% en camas y doctores. Para asistir a toda su población materna, los hospitales públicos tienen que completar partos rápidos y la opción es siempre una cesárea.

Además de que se aplica la máxima: “Si tuviste una cesárea, todos tus partos tienen que ser cesáreas”.  Los médicos argumentan que es conveniente que se haga de esta forma, pues así reducen el riesgo de que haya desgarre de tejidos por la cicatriz anterior, por lo que no permiten ni promueven que la mujer intente tener un trabajo de parto después de una cesárea; lo cual no es necesariamente cierto. Además un nacimiento quirúrgico, aunque generalmente es seguro, conlleva más riesgos de salud y gastos (tanto para la familia como para el Estado). Y cuando se realizan para embarazos de bajo riesgo, el costo se vuelve mucho mayor.

También hay estudios que sugieren que las cesáreas innecesarias, aumentan la posibilidad de que la mamá presente depresión postparto, pues al no cumplirse el ciclo que requiere el organismo de la madre para producir y segregar las hormonas necesarias, no se favorece la instauración y continuidad de la lactancia materna, ni tampoco el apego que permitirá consolidar la confianza básica del bebé para moverse en el mundo.

No es tan difícil establecer una relación entre la grave reducción de la lactancia en México con el aumento de cesáreas, ya que en contraste, sólo el 16% de bebés gozan de una lactancia materna exclusiva los 6 primeros meses de vida. El menor índice en América Latina, con todas las consecuencias de salud para el infante y la madre que esto conlleva. Con estas cifras el gobierno mexicano parece que ha ignorado las recomendaciones que la OMS y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) le ha hecho sobre la implementación de políticas públicas integrales en materia de salud, a decir de Xaviera Cabada, coordinadora del área de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor.


Considero importante hacer esta reflexión este día, ya que el 25 de noviembre ha sido designado por la ONU como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, como parte de una campaña contra discriminación de género que culmina el 10 de diciembre, el día de los Derechos Humanos, y lo aquí descrito está dentro de lo que se le ha denominado “Violencia Obstétrica”.

¿Cómo podemos evitar y disminuir el número de cesáreas innecesarias?

Por un lado, “es necesario que el Sector Salud se empeñe en crear campañas que informen a las madres sobre lo que implica una cesárea,” dice Xaviera Cabada de la organización civil El Poder del Consumidor.
Así como la formación de parteras y doulas profesionales que puedan acompañar a las madres en los partos que no presentan riesgo inminente, ya sea en los hospitales o en sus hogares.

Pero por otro, y aún más urgente, es que las mujeres nos informemos oportunamente para conocer nuestros derechos de un parto respetuoso, para que no quedemos a merced de prácticas médicas contrarias a nuestra voluntad. Si estás embarazada, pregunta desde hoy a tu médico sobre sus hábitos de alumbramiento antes de que entres en labor de parto. Investiga, infórmate, empodérate.

Un parto respetuoso implica que conozcas todas tus opciones antes de llegar a una cesárea, ser acompañada amablemente en cada una de las etapas (antes, durante y después) del parto. Que se procure el apego temprano, el alojamiento conjunto, la instauración y consolidación de la lactancia. Si al platicarlo con tus médicos (obstetra y neonatólogo), notas que no son afines a este tipo de prácticas, cámbialos. Busca a uno que sí esté dispuesto apoyarte en tus necesidades de salud como emocionales. En tanto tú o tu bebé no estén en riesgo, la decisión es tuya. Recuerda que nada es más sustentable que amar.



Propuesta de la ONU para evitar la discriminación por género.

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Formas de contacto:Email: maternidadsustentable@gmailFB www.facebook.com/MaternidadSustentable



miércoles, 19 de noviembre de 2014

El día en que un fular cambió mi vida…


Año 2011. Número de hijos 3. Número de manos 2. ¡Uy!

Preocupada por un tema de movilidad, navegando en la Internet conozco los fulares. Compro mi primer fular. Investigo un poco más y doy con varios links donde hablan de sus beneficios físicos y emocionales para la mamá y el bebé. Leo el libro “El Abrazo con sentido”… me topo con algo más que sólo la facilidad de cargar a mi bebé y hacer mi vida diaria.

Me doy cuenta de la importancia que tiene para mi bebé esta cercanía, la confianza básica que estamos desarrollando al estar juntas y que ese lazo la acompañará toda su vida… ¡Ups! Caigo en cuenta de todas las omisiones que hice con mis dos hijos mayores, principalmente con la primogénita. Me cae encima la culpa, el tormento de no poder regresar el tiempo para remediar aquello que no hice o hice mal. Me hago preguntas necias como: “¿Por qué no lo supe antes?”, “¿Hubo alguien que me lo hubiera dicho y no lo escuché?”, “¿Cómo no me di cuenta?”… Sigo porteando.

Entonces me doy cuenta que a pesar de “mis estudios”, esta parte de la maternidad no la había explorado. Decido “actualizarme”. Leo más, más de Laura Rincón Gallardo, más de Laura Gutman, más de Carlos González, Martha Alicia Chávez, Lise Borbeau. Casi simultáneamente conozco el Reiki. Y entonces abro un capítulo aún más oscuro en mi consciencia. Todo aquello que no había hecho con mis hijos mayores tenía más que ver conmigo y mis carencias emocionales que con mis “saberes”. Sigo porteando.

Continuo leyendo, me aferro a la terapia reiki. Hago contacto con tristezas de mi niña interna, con duelos, con culpas, enojos… y también con mis fuentes de amor, ternura y seguridad. Se va haciendo el camino de redención con mis hijos. Salen de mi cuerpo esas energías atrapadas. Dejo de sólo lamer mis heridas. Comienzo a utilizar esa energía liberada para compartir con otras mamás lo que estoy aprendiendo. 
Me decido a distribuir fulares para tener la oportunidad de compartir la maravilla de la crianza con apego y el porteo. Inicio un Círculo de Lectura para Mamás. Compro mi segundo fular. Sigo porteando.

Incorporo lo que aprendo en mi familia y en mi presente cambiante continuo … y quiero más. Acudo al congreso del Instituto Prekop, conozco a Jirina Prekop. Hago consciente la importancia del perdón, comienzo por liberarme a mí misma de todas esas culpas asumidas, comprendiendo que hice lo mejor que pude con los recursos emocionales que tenía. Pude ver a mi mamá (ya fallecida) de la misma manera y entonces se detonan una serie de perdones en cadena… Camino más ligera. Sigo porteando.

Replico el taller de la Escuela del Amor para la Familia que había ido a aprender. Me invitan a hacer colaboraciones en radio y en la televisión local, abro un blog, me inicio como reikista… Sigo porteando.

Mi hija cumplió tres años en octubre y aún recuerdo el día que recibí mi primer fular y mi hija se acomodó junto a mi corazón. Ese hecho, fue el gatillo de una búsqueda personal. Mi vida dio un vuelco, reconocer mis dolores internos, atenderlos y sanarlos me hace una persona más, consciente, una mamá más amorosa y adecuada para las necesidades de mis hijos, una esposa más honesta, una profesional más plena. 

Ahora me dedico a la promoción de la maternidad sustentable (recurso inagotable es el amor) y la terapia reiki. Sé que el camino es largo y continuo, que hay muchas cicatrices que revisar y reflexionar sobre mi hacer, pero lo esperanzador es estar en la ruta del amor y el movimiento.


Y todo comenzó, el día en que un fular me dio mi primer abrazo...
y cambió la vida…