viernes, 31 de julio de 2015

Maternidad Sustentable se une al festejo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna compartiendo historias de lactancia ininterrumpida (o como a veces se les llama “lactancias prolongadas” a los niños que siguen siendo amamantados más allá de un año).


Comenzaré con la mía (aunque durante la SMLM iré publicando de otras mamás maravillosas):


Miriam (yo), 39 años, mamá de Emi 11, Pablo 9 y Romi 3 años 8 meses.

Romi, mi tercera hija, ha sido el motivo de reinventarme en muchos sentidos, a nivel personal, como pareja, como mamá y como profesional. A partir de que me embaracé de ella me dí cuenta que hasta ese momento había hecho muchas cosas sólo porque “era lo que tocaba”. Así que decidí hacer un parteaguas de mi vida y preguntarme lo que verdaderamente quería hacer y cómo lo quería. De entrada, cuando nació pedí apego precoz, a los 20 minutos la nena estaba comiendo de mí. Hicimos alojamiento conjunto, limité el número de visitas e hice la cuarentena en mi casa (aunque pedí ayuda a mi maravillosa suegra y mi querido papá, pues los hijos grandes también necesitaban apoyo).

Por primera vez no me preocupé por regresar a trabajar. Disfruté a mi bebé y a mis hijos mayores siendo mamá en toda la extensión de la palabra. Me metí en la asociación de padres, los acompañé a cuanta actividad fui requerida valiéndome del maravilloso fular. Fue tan útil que los comencé a vender.

Hice un proceso de terapia que me llevó casi un año, que me ayudó a sanar muchas heridas de infancia y tramitarlas como la adulto que soy. Los ganones de todo esto fueron mis hijos, que tuvieron una mamá más integrada. Leí todo lo que pude sobre la crianza con apego, terapia de contención, necesidades de los niños, constelaciones familiares, metagenealogía y lactancia materna, etc. Todo mientras amamantaba a mi niña. En esos momentos mágicos en donde pierdes la noción del tiempo.

Hacia el año comenzó la “campaña de los opinólogos”, pero para entonces ya había leído tanto que les tenía respuesta para todo… y dejaron de opinar. Mi esposo me ha respaldado en todo, aunque sí llegó un momento en que el tema de la sexualidad entre nosotros le hizo perdirme parar con el colecho y las tomas en la noche… me costó un rato acostumbrar a la peque de quedarse en su cama y de sólo comer antes de dormir, pero lo conseguimos.

Claro que he sentido la agitación del amamantamiento, sobre todo cuando he estado muy cansada y ella me pedía varias tomas durante el día. No me preocupaba darle en público, muchas veces lo hice dentro del fular. Aunque reconozco que sí solía taparme, sobre todo por las miradas incómodas de los demás. Ante familiares no me cubro, que se acostumbren.

Cuando me preguntan si todavía le doy pecho con los ojos muy abiertos por el asombro, yo con toda tranquilidad les contesto: “sí, y es maravilloso”… 


Hace un año comencé  este blog que se llama Maternidad Sustentable, donde trato de abordar todos estos temas, partiendo del principio básico que el recurso más renovable es el amor. Muchas mamás comenzaron a hacerme preguntas sobre lactancia, y me dí cuenta que he tenido lactancias tan afortunadas que no tenía idea de qué responderle a una mamá con grietas, o mastitis, etc. Así que decidí tomar la formación en Asesoría de Lactancia Materna de Edulacta como forma de poder dar respuestas útiles y responsables a otras mamás, ¡y vaya que ha sido diferencia!

Actualmente, a los 3 años 9 meses, Romi sólo me pide en la noche, antes de dormir… es un momento que atesoro, pues cada vez siento más cercano el día en que esto acabará… y para ser sincera, me entristece, pero también quiero respetar la decisión de mi hija… ella dirá cuándo será la última vez.

Mientras tanto, puedo decirte que Amamantar y Trabajar ¡Es posible! Pues no sólo comencé a trabajar, sino que decidí hacer lo que más me gusta: dar talleres, asesorías, terapias, escribir, crear sinergias, apoyar a mamás guerreras (como seguramente lo serás tú que te estás tomando el tiempo de leer este blog).


Ama... Amamanta...

miércoles, 1 de julio de 2015

Si eres mamá o papá de bebés prematuros... ¡ojo con la enterocolitis necrotizante!



Hace unos días publiqué esta imagen en el muro de FB de Maternidad Sustentable. Ese mismo día, Yazmín hizo un comentario:

 “Soy mamá de gemelos idénticos de un año, ellos nacieron a las 34 semanas de gestación, y por lo tanto, tuvieron dificultades para respirar y pasaron a la UCIREN, por protocolo del hospital no pude darles pecho ni conocerlos hasta el tercer día. Aunque estuve extrayendo mi leche, ellos fueron alimentados vía sonda con fórmula. Uno de ellos, el más pequeño desarrolló enterocolitis necrotizante. Estuvo en riesgo de muerte y fue operado de cuatro perforaciones del intestino y ahora tiene una ileostomía. Estamos en espera de su cirugía de cierre, ha sido un año muy duro para él pues apenas ha podido subir poco de peso (5.600 kg) Le costó trabajo gatear y ha padecido infecciones que afectan nuevamente su peso.Conozco muchas mamis y bebés que han pasado por esta enfermedad y esta situación, algunos peores que la nuestra, por ello, estoy 100% a favor de la Lactancia Materna prolongada y creo que si existiera la cultura de donación de leche materna, mi bebé y muchos otros no hubieran pasado por ésta y muchas otras enfermedades”.Respondí a su mensaje y le pedí que nos hiciera el favor de relatarnos su historia, pues al compartir lo que le ocurre a tantas familias, tal vez se haga más claro porqué es importante contar con más Bancos de Leche Materna Humana en México (y en el mundo).

Esta es la historia de Yazmín y sus hijos:

“Pues nuestra historia comienza a las 34 semanas de gestación en que nacieron mis pequeños Sebastián y Santiago. Al ser prematuros, tuvieron problemas respiratorios y de peso (1.730 y 1.696 kg) y no pude conocerlos cuando me hicieron la cesárea, pues los pasaron a la UCIREN y yo pasé a piso. A pesar del dolor de la cesárea, a las pocas horas comencé a caminar y tratar de extraerme leche pues mi cirugía fue en el hospital del Instituto Nacional de Perinatología, en la ciudad de México y que afortunadamente cuenta con banco de leche. Obviamente ese día no salió casi nada, al día siguiente (ya tomando tres litros de agua y haciendo los masajes en los senos) comenzó a bajar muy poco calostro. Pero yo seguía sin saber nada de mis bebés más que lo que escuché en el quirófano.
El día 3 después de la cirugía, por fin bajo a la UCIREN a conocer a mis angelitos, estaban recibiendo fórmula vía sonda, pues mi calostro "era muy poco" y decidieron no dárselos. Ese mismo día visité el área de extracción del banco de leche pues ya no tenía suero y comencé llenando ¡¡dos biberones de 4oz de calostro, genial, pensé!!, pues sabía que podía dar más, pero no me permitieron pegarme a mis bebés pues tenían las puntas del oxígeno apenitas. Yo me fui de alta, pero mis bebes se quedarían. No sabían por cuantos días o semanas más, lo que me hizo darme fuerza para visitar al menos dos veces al día el banco de leche. Y después de las visitas hospitalarias, llegar a casa a extraerme la leche, ¡alcanzando hasta 500 ml en la primera semana!
El primero en tomar de mi seno fue Sebastián. Ese día fue difícil en varios aspectos pues él no sabía succionar y era tan pequeño que me daba mucho miedo lastimarlo. También fue difícil porque me informó el neonatólogo que Santiago estaba pasando por una infección llamada enterocolitis necrotizante (que ahora sabemos fue a causa de la cantidad de Fórmula que le administraron), la cual le perforó los intestinos y estaba en riesgo de muerte. Mi corazón se partía en ese momento y lo puse en manos de Dios, pues sabía que los médicos harían lo posible por ayudarlo. Al siguiente día fue operado, quedando con una ileostomía con la que hasta el día de hoy sigue. 
Sebastián estuvo 16 días hospitalizado y Santiago mes y medio. Fueron días complicados,  dejando a Sebastián con oxígeno en casa, pero muy temprano me lo pegaba al pecho e inmediatamente después, salía hacia el hospital dejándolo con sus respectivas tomas de Leche Materna. Llegaba al banco de leche y después pasaba a visita de UCIN con mi Santiago. Por órdenes del pediatra la última semana que Santiago estuvo en el hospital y por cuestiones de peso se le sustituía una toma de mi leche por fórmula.
Cuando tuve a mis dos pequeños en casa decidí que serían alimentados por leche materna exclusivamente (a pesar de que el pediatra y cirujano me han ofrecido cantidad de fórmulas, pues según ellos están bajos de peso). Tienen un año, el más rápido de mi vida y hemos gozado la lactancia a todo lo que da, a la hora que quieran y en los momentos que quieran como cuando por gatear se han golpeado, en las vacunas, para dormir o simplemente por estar con mami.

Estos son los pequeños de Yazmín, Sebastián y Santiago.
Yazmín reconoce que sin el consuelo de la teta, para Santiago sería más difícil superar los múltiples tratamientos a los que se ha tenido que someter durante su primer año de vida.
Sebastián tiene 7 kilos y Santiago por su ileostomía sólo tiene 5.600 kg. Sé que su peso es bajo, a veces he dudado y me he sentido mal conmigo misma, pues los pediatras meten la idea de que deberían pesar más y se podría estar afectando su desarrollo, lo cual para mí no es cierto. He seguido mi instinto hasta el día de hoy, leo los post de Maternidad Sustentable y reafirmo que les doy lo mejor de mí. Inclusive en este momento, pues Santiago y yo estamos en un hospital infantil y su teta ha sido el mejor consuelo para los procedimientos que le han hecho. 
Gracias y espero que quienes se desesperan porque piensan que su leche no es suficiente o que creen que la teta es sólo alimento, les sirva esta humilde experiencia de amor y de lucha por darles lo mejor de mí a mis pequeños, un año amamantando y quiero ir por más. 
Linda noche, hermosa página, ¡me encanta! Felicidades por su bella labor”.

Hasta aquí el testimonio de Yazmín y lo que ha tenido que pasar para sacar adelante a sus bebés. Ella comenta que se ha empeñado en la lactancia materna exclusiva, pues con su primera hija le hizo caso a su pediatra y le retiró el pecho a los 8 meses, le administró fórmula, pero no le cayó bien, en fin, que la niña -además de múltiples infecciones y estreñimiento- terminó desarrollando una alergia a la leche de vaca. Después de esta experiencia, se informó lo más que pudo para tomar mejores decisiones (a pesar de la opinión de los médicos).

Afortunadamente, ha contado con el apoyo incondicional de su esposo que coincide con ella en la idea que no hay mejor alimento para sus bebés que la leche materna, por todos los beneficios que aporta – él es fisioterapeuta, así que conoce la estimulación que recibe el cerebro, el desarrollo de la boca, mandíbula, etc. - a pesar de la presión ejercida por el personal de salud. Yazmín reconoce que sin este respaldo, definitivamente no podría mantenerse como lo ha hecho hasta ahora.

Pero su caso es sólo uno de miles que todos los días se dan, y en donde ya sea por la salud de los bebés o de la mamá no es posible que consuman leche materna exclusivamente. Pero es más triste aun cuando se dan porque los médicos o los protocolos hospitalarios no contemplan como primera opción la leche materna antes de suplementar.

La red de Consultores de Lactancia Materna Motherlove, hizo un estudio observacional que publicó en mayo del 2014. En él, en una unidad de terapia neonatal observaron a bebés prematuros de 33 semanas de gestación. Notaron que cuando se les administraba  leche de vaca fortificada, habitualmente desarrollaban Enterocolitis Necrotizante a los 7 días de nacimiento. Entonces, decidieron eliminar este tipo de fórmulas bovinas de la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal. Entonces, 140 de 162 infantes (86%) fueron alimentados por el calostro y leche de su propia madre, y 98 de 162 infantes (60%) recibieron leche humana donada en bancos de leche, logrando reducir significativamente la presencia de Enterocolitis Necrotizantes en estos bebés.


Pero Motherlove, no es la única asociación que ha documentado sobre el tema. En México también podemos pedir información al Instituto Nacional de Perinatología (INPer) que cuenta con su banco de leche como leemos en la historia de Yazmín.


En Guanajuato, el INPer está asesorando a la Secretaría de Salud Pública para instalar un Banco de Leche Materna Humana en el municipio de Irapuato. Así mismo, en el estado ya se cuenta con lactarios en los municipios de Silao, Salvatierra, Salamanca y Acámbaro. Ojalá que pronto pudiera ser realidad un lactario en cada municipio, como la ciudad de León, que es una de las ciudades con mayor población en Guanajuato.


Falta mucho por trabajar en este tema. Los gobiernos poco a poco van haciendo más consciencia de la necesidad de invertir en programas preventivos como lo es la promoción de la lactancia materna. No obstante, estoy convencida que los que tenemos que exigir estos programas y la correcta información en lactancia materna, partos respetados y la crianza con apego, SOMOS LOS CIUDADANOS.

Si estás embarazada, piensas tener hijos o estás lactando, infórmate. Hay muchos sitios en internet en los cuales puedes pedir ayuda tan sólo con poner en el buscador: lactancia materna humana.

Si estás en la ciudad de León, Guanajuato y deseas una cita, mándame un correo electrónico: maternidadsustentable@gmail.com

Si crees que a alguien le puede servir esta información, por favor, compártela en tus redes. La lactancia materna salva vidas.

Y recuerda, nada más sustentable que AMAR… AMA… AMAmanta…


martes, 30 de junio de 2015

La mitad de mi vida sin ti, mamá...

Este artículo está dirigido a todas aquellas mujeres que han perdido a sus mamás… y a todas aquellas que aún la tienen con vida y no se han dado cuenta de lo afortunadas que son.


El día de hoy se cumplen dos décadas de que murió mi mamá después de enfrentar una lucha contra el cáncer de páncreas y perderla a causa de una septicemia.

Hoy desperté con la voz en la cabeza que con tono de trámite decía aquella madrugada: “familiar de Altamirano Meléndez”… En mis sueños me veo recorriendo nuevamente aquel solitario pasillo para llegar al área de terapia intensiva con el eco de mis pasos resonando. Al llegar, un desvelado médico de guardia me recibe con la pregunta: “¿tú eres la familiar de Altamirano Meléndez?” – “” respondo, mientras miro hacia la cama donde estaba mi mamá y veo apagados los aparatos que durante días la habían ayudado a sobrevivir.
No me permiten acercarme para despedirme.

De esa madrugada a la fecha muchas cosas han pasado, pues ha transcurrido la mitad de mi vida sin ella.
Estudié, me gradué de licenciatura, especialidad y maestría. Viajé y regresé. Trabajé, renuncié, me despidieron, emprendí por mi cuenta.
Gracias a ella encontré al hombre de mi vida (lo conocí donando sangre para ella). Me enamoré, me casé y… me convertí en madre.

Y es aquí donde quisiera centrar mi relato. Hace 11 años que nació mi primera hija. ¿Te puedes imaginar todas las dudas e incertidumbres que tenía? Fui la más pequeña de mi familia y la primera en tener hijos, así que ni idea de cómo cuidar bebés. Afortunadamente, la vida me proveyó de una suegra súper paciente y amorosa que me compartió todo lo que ella sabía y había hecho con sus propios hijos…

Sin embargo, durante estos años me han surgido tantas dudas acerca de mi propia historia… Curiosidad (por no decir – necesidad de saber -) cuáles habrán sido los procesos por los que atravesó mi mamá en su vida (como mujer, esposa, mamá, profesional, hija, hermana).
Claro que tengo recuerdo de una que otra anécdota relatada alguna vez por mi madre o mis tías abuelas. Pero no sobre cosas muy puntuales y que me encantaría tener la posibilidad de preguntárselas ahora.

Bien dicen que uno aprecia a plenitud a las madres cuando uno se convierte en mamá. Hay tantas cosas que también quisiera agradecerle… Y bueno, esto es un poco más fácil, basta con pensar en ella y decirle: “gracias, mamita”, ya sabes, por las miles de veces que me enfermé y estuvo ahí (aún hoy, cuando llego a vomitar, extraño su mano sosteniendo mi frente); o el sonido de sus pasos chancleando por la escalera mientras bajaba a hacerme el desayuno antes de que me fuera a la prepa (hábito que honro fomentándolo en mi familia, nadie se va sin desayunar).

Debo ser sincera, la relación con mi mamá no siempre fue maravillosa. Debo agradecer a una de las grandes cirugías a las que se sometió cuando yo tenía 13 años el haberme acercado a ella. A partir de aquel verano, me dí cuenta que de la “levedad del ser” era real.

Y también me pregunto en ocasiones: “¿las personas que aún tienen a sus mamás, sabrán la suerte que tienen?”. ¿Reconocerán la fortuna que es poder preguntarles desde las cosas más mínimas y fútiles hasta las más existenciales sobre esto de ser mamá?

Tanto si sí como si no, aprovecha hoy para decir gracias. Si es pertinente: lo siento. Y si es necesario, acude a terapia para tramitarlo. Es cierto que el tiempo cura muchas heridas y les da perspectiva, pero el vacío que dejan los padres y madres cuando se van… perdura.

Por lo pronto, gracias, papá, por estar por aquí todavía llenando esos rincones melancólicos con tanto amor.



jueves, 25 de junio de 2015

¡Criticar a las madres lactantes… también es Violencia!

Cada día 25, la ONU Mujeres hace alguna acción en favor de parar la Violencia Contra las Mujeres, que se conmemora internacionalmente el 25 de noviembre de cada año.

Hoy es 25 de junio y quiero cooperar a estas acciones con una reflexión: la violencia que ejercemos como sociedad contra las mamás lactantes y sus hijos.



El hecho que la sociedad “sugiera” amamantar en privado o cubrirte mientras amamantas es una forma de violencia velada, que lo que ha conseguido es erradicar la falta de referentes para las mujeres mexicanas (y me atrevería a decir del mundo), que no vemos amamantar a otras. Un buen número de mujeres se ven en el escenario de amamantar a sus bebés sin haber visto nunca a otra mujer hacerlo.


Y luego viene la otra andanada de acciones que dan al traste con las lactancias. Por ejemplo, frases como: cómo vas a tener suficiente leche con esos pechitos”, “pues si ya no te sale dale fórmula, es lo mismo”, “tu bebé está bien flaco porque tu leche está aguada”, “no lo llenas”, “para qué te lo pegas a cada rato, lo vas a malcriar, mejor dale biberón con agua”, "el doctor dijo cada tres horas".

Todas estas frases y muchísimas más coronadas por la sentencia de los médicos: “a los 6 meses tu leche ya no lo nutre, dale sólo fórmula y comienza con las papillas”.

Las mamás que sortean todas estas dificultades y perseveran en sus lactancias, todavía tienen que enfrentar el muro social de: amamantar a un bebé “mayor”. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y complementaria (es decir, incorporando otros alimentos adecuados a la dieta diaria) hasta los 2 años, en nuestro país es casi un tabú.

La sociedad se escandaliza ante el hecho de amamantar a un bebé de un año, dos años o más. Existe el prejuicio de que “sólo las indígenas” amamantan hasta esas edades. De entrada ya están discriminando con términos así, como si estas mujeres dieran pecho porque son incultas, pobres o de menor rango. Y por otro lado, le ponen un cariz moral a un hecho absolutamente natural.

Mientras no normalicemos las lactancias, seguirán existiendo madres maltratadas por las mismas mujeres de sus familias, de su entorno social; por hombres que piensan que cuando una mujer amamanta sin cubrirse, les da permiso a miradas morbosas; por médicos que sin formación en lactancia prescriben fórmulas y horarios para la alimentación; por medios de comunicación que encumbran el uso de biberones y sucedáneos sobre la maravilla de la leche materna con la que no existe comparación.

La leche humana es para bebés humanos, la leche de cualquier otra especie nunca será la óptima. Sobre todo, porque la leche materna no sólo aporta nutrientes incomparables que fortalecen su sistema inmunológico y su coeficiente intelectual, sino también, consuelo, seguridad, confianza…
AMA… AMAmanta…


Si necesitas más información para el éxito de tu lactancia, busca grupos de apoyo en tu comunidad. En la internet puedes encontrar varios sitios para informarte:
www.edulacta.com / www.albalactanciamaterna.org / www.elactancia.org / www.facebook.com/MaternidadSustentable/ /

Si vives en León, Gto. México, y deseas hacer una cita, escríbeme al correo: maternidadsustentable@gmail.com


Y por favor, si esta reflexión te pareció de utilidad para ti, para alguien que conoces y para formar una sociedad más amorosa, compártela en tus redes y súmate a la comunidad de www.facebook.com/MaternidadSustentable/ 

"Nada más sustentable que amar"

lunes, 22 de junio de 2015

El jugador número 12. El padre y la lactancia materna...

Querida comunidad:

No estoy segura de haberles comentado, pero mi convicción por la maravilla de la lactancia me llevó a estudiar una Formación en Asesoría de Lactancia Materna en Edulacta. Ha sido un programa intensivo donde he aprendido mucho acerca de lactancia – por supuesto – pero también sobre ángulos que no me había detenido a contemplar entorno a ella.

Uno de esos aspectos es sobre la figura del padre "el jugador número 12", durante el acto de alimentar al bebé con leche materna. Una de las varias tareas que nos instaron a realizar, era entrevistar a tres papás sobre sus experiencias en este tema… yo le pedía ayuda a amigos que sabía que eran papás de niños amamantados (por los menos por un tiempo). De 9 papás a los que les pedí su testimonio, 6 respondieron a mi petición mandando sus respuestas por escrito.

A ellos, por supuesto, todo mi agradecimiento. No sólo por la enorme disposición para tomarse un tiempo en responder, sino también por su sinceridad… por ayudarme a ver que como asesora de lactancia, no sólo hay que trabajar con los protagonistas más evidentes – la mamá y el bebé -, sino también con los papás, para que comprendan el tremendo valor que tiene su apoyo y respaldo para que la lactancia se lleve a cabo, se mantenga y fortalezca en el tiempo y se normalice en la sociedad.


Yo les mandé las preguntas de forma directa de forma que las respondieran en 1ª persona. Este es el recuento de sus palabras:

Ante la pregunta: ¿Qué tal fue la lactancia de tu bebé o bebés?
Hubo respuestas tan vagas como “creo que buena”, o angustiosas: “pura preocupación, pues al principio tenía grietas y tenía que recuperarse de las cesáreas”; hasta afirmaciones como: “muuuuy largaaaa” - que dicen mucho más de lo que pretendía en pocas palabras.

La segunda pregunta fue: ¿Consideras que tu esposa tuvo la información y el apoyo familiar para llevarla a cabo?
Sólo dos reconocieron que ni sus esposas ni ellos tuvieron la información necesaria o por lo menos “No tanta información como hubiera querido”. También comentaron que la mayor fuente de la información provino de la internet y de los médicos.
Entonces les pedí que dieran algún ejemplo de lo que hacían para apoyar a su mujer y a la lactancia:
Hubo respuestas desde: “hacer eructar al bebé una vez que terminaba”, diplomáticas como: “siempre estar de acuerdo con la mamá y no contradecir”, prácticas: “pasando la toallita para cubrirse” o “llevando el oportuno vaso con agua” y de plano: “mucho ayuda el que no estorba”.

La siguiente pregunta: ¿Sentiste que la lactancia de tu hijo o hijos, en parte también había funcionado gracias a ti? ¿Te sentiste parte del éxito?
Uno dijo: “En mi caso, solamente procuré que prevaleciera el mejor ambiente para que esta actividad de amor incondicional madre- hijo se diera de la mejor manera y nunca me paré para cuestionar si funcionaron mis esfuerzos o no, simplemente los tenía que hacer por el amor profundo que siento por mi esposa y mis hijos en cada momento”.

Un papá muy entusiasta se denominó: “el jugador número 12 <de ahí el título de esta entrada>. Un jugador que no corre ni suda en el campo, pero que sí suda y grita hasta desgañitarse, al sacar desde sus entrañas más profundas todo el amor y apoyo hacia su equipo así como el odio y desprecio hacia el rival [...] Me sentí tan parte del éxito de la lactancia de mis hijas, como el jugador número 12 después de que su equipo fue campeón. Pa’ pronto, no jugué pero eché muchas porras”.

Entonces, ante el cuestionamiento: ¿Te sentiste excluido o fuera de lugar en algún momento? Las respuestas me parecieron un tanto ambivalentes, pues aunque ninguno se asumía directamente responsable del éxito de las lactancias de sus esposas, tampoco se sentían fuera de lugar, aunque sí un tanto excluidos, pues por más que quisieran ayudar, amamantar les parece un momento tan íntimo entre mamá y bebé, que se convierte en: algo así como ping-pong sin retas”. Alguno optaba por “dejarles ese momento de intimidad” y otro respondió: “Me sentí parte del éxito como familia [...] Pero no creo que mi apoyo fuera indispensable”.

Hubo quién decidió ser un poco más explícito: “El momento de exclusión llega cuando en el tiempo en que el infante lacta, la mamá es exclusivamente del bebé. Por mucho que una mujer  sea «súper- mamá», en ese preciso momento el mundo se detiene y por unos minutos (o el tiempo que dure el servicio de «Pits») sólo son Mamá e Hijo.
En ese momento no existen los hermanos, no existen los maridos, no existe nada más ni nadie más.  La mente de la mamá podrá estar pensando en mil y un pendientes por hacer  en la casa, podrá estar dando órdenes al resto de los hijos para que metan a bañar, podrá estar pensando en la lista del súper o en el menú del día siguiente, pero  en esos momentos, sólo son  ella y su bebé”.

Ante el cuestionamiento: ¿Te sentías incómodo si el bebé tomaba el pecho en público?
Todos dijeron que no, aunque con sus sutilezas, como: “Me sentía incómodo si ella no estaba a gusto”, “Creo que nunca se hizo en público”; “si a la mamá no le importa baja esa incomodidad en uno”; “…hasta donde me acuerdo, mi esposa siempre se cubría para amamantar”.

Este aspecto es muy importante. Es urgente normalizar la lactancia materna. En la actualidad, sólo el 14% de los bebés alcanzan los 6 meses de lactancia materna exclusiva en México. Los factores por esta notable disminución son muchos, pero uno de ellos y muy serio, es la presión social. En mis encuentros con las mamás, son muchas las que comentan que han suspendido la lactancia porque a los 6 meses la primera opinión sobre que paren viene de los médicos –que evidentemente no se han preocupado por formarse en lactancia materna y sus asombrosos beneficios -. 
Después, de las opiniones familiares, con dichos como: “ya está muy grande ese niño, ya no lo llenas, tu leche a partir de los 6 meses ya no lo nutre, es agua con azúcar” y muchos otras joyas vertidas por los opinólogos, que hacen que las mamás duden en seguir… Y sin información correcta o el apoyo del padre, la mayoría deciden interrumpir sus lactancias, aún sin desearlo.

La foto ganadora del Premio APILAM "Amamantar en público" http://apilamblog.blogspot.com.es/2015/06/foto-ganadora-del-premio-amamantar-en.html
Y finalmente, la última pregunta que contestaron fue: ¿Intentaste vincularte con el bebé de alguna otra forma? Prácticamente todos afirmaron: Sí. Unos jugando, otros dándoles el biberón en ausencia de la madre, casi todos comentaron el momento del baño como un espacio de intimidad especial, el cambio de pañal como un must de papá acomedido, y actividades más placenteras como: haciéndolos reír, hablándoles bonito, cantándoles…


Conclusiones personales:
Es curioso, creo que estos papás que accedieron a responder mis preguntas pertenecen a una generación un poquito más consciente respecto a la importancia que tiene su presencia y hacer en sus hijos, y hasta cierto punto, en el sostén emocional que son para sus parejas… pero todavía no cachan lo importantes que son para el éxito de una lactancia. Pues a pesar de no dar el pecho ellos (directamente), el apoyo que nos dan a las mamás con sus pequeños detalles: desde traer el vaso con agua, acomodar las almohadas o ayudar a terminar de dormir a los bebés, son muy importantes. Y la otra parte, que es que apoyar la lactancia frente a la familia y amigos también tiene un valor fundamental.

Tal vez porque los que me respondieron no están en contra de ella, no saben que las mamás que en sus parejas no tienen respaldo frente al hecho de amamantar o a superar los problemas que a veces la acompañan, sufren terriblemente, pues viven mucha soledad (en la lucha) y también al desistir por falta de apoyo.

Por último, quiero citar una frase atribuida a Antoine de Saint Exupéry:    
“si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo, sino que primero has de evocar en los hombres el anhelo del mar libre y ancho”.

Creo que esta es nuestra labor, tratar de evocar en las mamás, papás, personas, familias, legisladores, personal sanitario y gobernantes, el anhelo de una sociedad más amorosa, más sustentable, más saludable, más empática y cuidadosa de los seres más vulnerables que la componen y que algún día se convertirán en esas madres, padres, médicos, legisladores y gobernantes que busquen construir una sociedad amorosa y respetuosa de su propia naturaleza.




Pd. 
Gracias por sus testimonios a estos amorosos "jugadores número 12", su apoyo es invaluable para esta reflexión: Diego, Eulalio, Juan, Adán, Ignacio y Gabriel, … un abrazo.